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75 Años del Nacimiento de Julio Sosa y 37 años de su muerte

Foto de Julio Sosa
  • Fecha de emisión: 26/11/2001
  • Código: 2001-45-C
  • Valor: $ 12.- (pesos uruguayos)
  • Diseño gráfico: Elena Maldonado
  • Dentado
  • Tirada: 25.000 Sellos
  • Tema: Celebraciones/Conmemorativo

 

Pido permiso Señores


El 2 de febrero de 1926 en la ciudad de Las Piedras, en la casa ubicada en la entonces calle Defensa actualmente calle Luis Alberto de Herrera en el hogar formado por Don Luciano Sosa y Doña Ana María Venturini nació un Varón

Este Tango habla por mi
Y mi voz entre sus sones
Dirá por que canto así


En esa casa de inquilinato que se mantiene como en aquellos tiempos, se crió Julio María Sosa Venturini teniendo la niñez común de los chiquilines de un barrio de las orillas de Las Piedras

Porque cuando pibe me acunaba en Tangos
La canción materna pa llamar el sueño
Y escuche el rezongo de los bandoneones
Bajo el amparo de mi patio viejo


Era el hogar de un trabajador rural y una lavandera, allí compartía su niñez con su hermana María Rosa “Tula” y concurrió a la Escuela Artigas; haciendo un breve pasaje por el Colegio San Isidro

Porque vi el desfile de las inclemencias
Con mis pobres ojos llorosos y abiertos
Y en la pobre pieza de mis buenos viejos
Canto la pobreza su canción de invierno


No pudo terminar la escuela, tuvo que ir a trabajar como tantos hijos de trabajadores asalariados lo han tenido y lo tienen que hacer, sacrificando su futuro estudiantil. A pesar de ello, su natural inteligencia y su tesón le permitieron llegar al punto más alto del cariño, la consideración y el reconocimiento de sus conciudadanos.

Y yo me hice en tangos
Me fui modelando en odio, en tristezas...
En las amarguras que da la pobreza
En llantos de madres,
En la rebeldía del que es fuerte y tiene
Que cruzar los brazos cuando el hambre viene


Había que trabajar de lo que viniera, lustrabotas, diariero, vendedor en el hipódromo, guarda de ómnibus a Canelón Chico; podaba árboles en las calles de su ciudad por cuenta del Municipio; hasta en la Marina; pero no duraba en ningún lado, su destino era cantar, varios vecinos de Las Piedras lo recuerdan ya desde niño “siempre cantando”, pero el canto no era redituable. Un joven de esas características siempre anda necesitando amistades que le ayuden a conectarse con gente que le permita “crecer” en la tarea que se propone, pero también necesita la colaboración de los que pueden ayudarlo.

Y yo me hice en tangos
Porque el tango es macho
Porque el tango es fuerte
Tiene olor a vida
Tiene gusto a muerte


Julio era un hombre con todos los defectos y virtudes que estos tiene, por ello, no olvidó a los que lo ayudaron sanamente sin otro interés que la amistad, ni tampoco olvidó a los que pudiendo le dieron vuelta la cara pero después viajaron a Buenos Aires a visitar al pedrense triunfante; no supieron valorar a aquel muchachito al que lo despreciaban que era un ser humano con ansias y deseos de triunfar en lo que mas quería que era cantar y lo hizo; y recibieron de Julio la respuesta que se merecían; el desprecio y la indiferencia.

Porque quise mucho y porque me engañaron
Y pase la vida “Masticando” sueños
Porque soy un árbol que nunca dio frutos
Porque soy un perro que no tiene dueño


El 15 de junio de 1949 Julio llegó a Bs. As como tantos uruguayos lo hicieron antes tales como José Magiuri; Carlos Gardel; José Razzano; Enrique Campos; Carlos Roldán, Romeo Gavioli... de ahí hasta el 26 de noviembre de 1964 y cuando contaba solamente con 38 años de edad en la esquina de la Avda. Figueroa Alcorta y Mariscal de Castilla; emprendió el camino a la inmortalidad ya definitivamente como “el Varón del Tango”.

Toda su vida fue rápida, violenta, agitada y premonitoria; por el cariño del público argentino su cortejo fúnebre bajo una intensa lluvia fue llevado (empujando la carroza por la gente), hacia el cementerio de “La Chacarita” en la capital porteña adonde llegó de noche. El 29 de abril de 1987 cuando repatriamos los restos mortales de nuestro Julio a su ciudad natal Las Piedras; una inmensa cantidad de gente a lo largo del recorrido de la caravana nos detuvo para darle “su adios”; y ya en nuestra ciudad el enorme cariño de los pedrenses hizo que el cortejo llegara al cementerio local también de noche....

El día antes de su muerte cantó, y el último tango que interpretó fue “La Gayola”, de Tuegols y Tagini y precisamente en la letra de esta canción se establece “si mañana justamente ya me voy pa”no volver... y termina pa”que no me falten flores cuando esté dentro’ el cajón”... ¿premonitorio?

Porque tengo odios que nunca los digo
Porque cuando quiero me desangro en besos
Porque quise mucho y no me han querido
Por eso canto tan triste, por eso.


Datos proporcionados: Esc. Freddy González Araujo