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150 Aniversario de la Novela Moby Dick

  • Fecha de emisión: 02/08/2001
  • Código: 2001-24-C
  • Valor: $ 22.- (pesos uruguayos)
  • Dibujante: Eduardo Salgado
  • Dentado
  • Tirada: 25.000 sellos
  • Tema: Celebraciones/Conmemorativo

 

 

Herman Melville nació el 1° de agosto de 1819 y murió el 21 de setiembre de 1891 en la ciudad de Nueva York.
Melville basó sus obras en sus propias experiencias en el mar, donde desde la edad de 19 años trabajó como grumete, ballenero y marino en la Armada. El mar fue su vida y fue la fuente de las aventuras que nutrieron las historias que escribió. Su primer trabajo, que realizó sin pretensión alguna de ser novelista, Typee (1846), se basó en su experiencia en una isla habitada por caníbales en la que desembarcó durante un viaje por los mares del sur.

Melville fue criticado en su época por su “excesiva” simpatía para con las culturas aborígenes hasta el punto de sentir rechazo por las costumbres occidentales.

Moby Dick fue publicada en 1851 y no tuvo éxito en ese momento, si bien sigue siendo muy leída aún hoy en día.

En la obra se presenta así, al fabuloso ejemplar sobre el que gira la trama:

“…sabiendo que luego de reiterados, intrépidos asaltos, había escapado viva, no sorprende demasiado que algunos cazadores de ballenas fueran aún más lejos en sus supersticiones, dando por hecho de que Moby Dick no solamente tenía el don de la ubicuidad sino que era inmortal, ya que la inmoralidad no es sino la ubicuidad en el tiempo. (…) Pero aún despojada de esas conjeturas sobrenaturales, la conformación terrenal e innegable carácter del monstruo ya eran suficientes para impactar la imaginación con inusitado poder. Sin embargo, no era su volumen poco común lo que tanto la distinguía de otros cachalotes, sino, tal como se decía en todas partes, su muy peculiar frente, plena de arrugas y de un blanco purísimo y su joroba alta, piramidal y también blanca. Esos eran sus rasgos sobresalientes, los estigmas por los que, aún en los mares inexplorados más lejanos, revelaba su identidad, ya a gran distancia, a quienes la conocían. Tan profusamente tocado de ese mismo blanco estaba también su cuerpo que, mereció por fin, el nombre que la caracterizaría: la Ballena Blanca..”

Datos: World’s Greatest Classic Books